CANDAS

 Todo es luz en Candas. Los árboles danzan prolijos al antojo del viento. Todo es de una perfección insoportable. Las mujeres en Candas, son hermosas. Los hombres altos y fuertes. No hay nada que altere en forma, sonido y espacio a este pueblo del sur. Las madres van a la iglesia. Los padres quedan para jugar a las cartas. Nadie toma alcohol. No saben lo que es el tabaco. Los niños de Candas, corren mudos por el parque. Las niñas, desnudan a sus muñecas buscando respuestas. Son muy curiosas. El predicador, siempre las ronda. Sabe que ellas son defectuosas, y debe atender todas y cada una de las preguntas que lanzan con sus actos. En Candas, sólo se vende un tipo de muñeca; sin sexo, sin tetas, apenas un ombligo por el que perderse. Las niñas desnudan el plástico que miente, y se miran al espejo después de bañarse. El predicador nunca sospecharía que en esos reflejos silenciosos están todas las notas discordantes de la perfección. 

*

Comentarios

Entradas populares de este blog

LOS BARES DEL DIABLO

MANO

(FLORES)